Hace algunos días recibimos la petición de aclarar la notable confusión que existe entre los verbos prever y preveer. Quien no se haya hecho un lío con su uso..., que tire la primera piedra.

Aunque la aclaración es sencilla, sorprende que tantas personas tengan -tengamos- tantos problemas con estos verbos y, sobre todo, con la conjugación de sus diferentes tiempos verbales. Y decimos que la aclaración es sencilla porque el verbo preveer, simple y llanamente, no existe. Es un puro invento que se ha extendido como la pólvora en nuestra comunicación oral y escrita, y parece que quiere quedarse entre nosotros o que, más bien, somos nosotros quienes se lo estamos permitiendo.

Solo existe el verbo prever, formado por el prefijo pre- y el verbo ver. Según el diccionario de la Real Academia Española, tiene tres acepciones, a saber: «Ver con anticipación», «conocer, conjeturar por algunas señales o indicios lo que ha de suceder» y «disponer o preparar medios contra futuras contingencias». No olvidéis estos significados, sobre todo el último, porque volveremos sobre ellos al final de esta entrada...

Como vemos aquí, se conjuga como el verbo ver. De tal forma, su infinitivo es prever (no preveer), el gerundio es previendo (no preveyendo) y el participio, previsto (no preveído). En el modo indicativo, la primera persona del singular del presente es preveo; la del pretérito imperfecto, preveía; la del perfecto simple, preví; la del futuro, preveré; la del condicional, prevería; la del pretérito perfecto, he previsto; la del pluscuamperfecto, había previsto; la del futuro perfecto, habré previsto; y la del condicional perfecto, habría previsto.

Por su parte, en el subjuntivo, la primera persona del singular del presente es prevea; la del pretérito imprefecto es previera o previese; y la del futuro, previere. La de los tiempos compuestos del subjuntivo son haya previsto (pretérito perfecto compuesto), hubiera o hubiese previsto (pluscuamperfecto) y hubiere previsto como futuro perfecto. Finalmente, el imperativo es prevé (tú), prevea (usted) y preved (vosotros).

Entonces, ¿de dónde sale eso de preveer? Parece que hay dos razones: Por un lado, el parecido formal y fónico entre los parónimos prever y proveer, que lleva a los usuarios de la lengua a hacer cruces impropios entre las formas de la conjugación de ambos verbos. Obsérvese que la conjugación del verbo proveer sí presenta los hiatos ee y ei (provee, proveiste), así como la y en el gerundio (proveyendo). Por otro lado, la terminación de algunos tiempos del verbo prever puede provocar que el lector piense que el verbo correcto es preveer y no prever. Por ejemplo, la primera persona del singular del presente de indicativo (preveo) y toda la conjugación del imperfecto de indicativo (preveía, preveías, etc.) y de la del presente de subjuntivo (prevea, preveas, etc.).

Vistos los aspectos formales, vayamos con el significado y con algunos usos incorrectos que le damos al verbo prever. De acuerdo con la definición que hemos repasado más arriba, el verbo puede usarse en distintas situaciones, por ejemplo:

«El gremio de comerciantes de Madrid prevé que las rebajas de este verano serán muy agresivas para contrarrestar el efecto de la crisis».

«Ojalá hubiese previsto las pérdidas antes de abrir mi negocio y de invertir el dinero en él».

«El Ministerio de Sanidad compró tantas dosis de la vacuna de la gripe porque había previsto un invierno con cepas del virus muy resistentes».

En efecto, no podemos usar el verbo prever con el uso tan frecuente que le dan nuestros políticos como sinónimo de establecer, disponer, ordenar, mandar o estipular. ¿Quién no ha escuchado a alguno de nuestros dirigentes decir que esta ley, ese real decreto o aquella orden prevé, por ejemplo, multas, un endurecimiento del Código Penal, la adopción de una serie de medidas concretas para luchar contra algo, la creación de un nuevo organismo, la inversión de una cantidad de dinero determinada para favorecer a algún sector económico, etc.? Prever, como hemos visto, no es sinónimo de establecer, disponer, ordenar, mandar o estipular, por lo que las leyes no pueden prever algo, no pueden ver algo con anticipación, ni conjeturar con lo que ha de suceder de acuerdo con los indicios hoy conocidos.

Menos clara, si observamos la tercera acepción del verbo prever, es su frontera con el verbo prevenir. Este significa «preparar, aparejar y disponer con anticipación lo necesario para un fin» o «prever, ver, conocer de antemano o con anticipación un daño o perjuicio». También significa, entre otras acepciones, «anticiparse a un inconveniente, dificultad u objeción» y «disponer con anticipación, prepararse de antemano para algo». Si tenemos en cuenta, como hemos visto, que la tercera acepción del verbo prever es «disponer o preparar medios contra futuras contingencias», nos parece un tanto forzada la idea de no usarlos como sinónimos. Esta postura entiende que prever algo es esperar o suponer que eso se produzca y, por su parte, prevenir es tomar las medidas por adelantado para evitar un daño, un peligro o un riesgo; y nos parece que ignora deliberadamente la tercera acepción de prever.

Así pues, si prever es «disponer o preparar medios contra futuras contingencias» y prevenir es «preparar, aparejar y disponer con anticipación lo necesario para un fin» o «prever, ver, conocer de antemano o con anticipación un daño o perjuicio», ¿no podrían preverse y prevenirse las epidemias, la mortalidad infantil, el consumo de drogas, los accidentes de tráfico o la obesidad?

¿Verdaderamente es una impropiedad léxica utilizarlos como sinónimos? Puede que no sean sinónimos en sentido estricto pues, como hemos visto en sus acepciones, no siempre los usaremos con el mismo significado. Pero sí podrían funcionar como sinónimos en algunos contextos, por ejemplo:

«La ONU va a invertir varios millones de dólares para prever la expansión de la malaria».

«La ONU va a invertir varios millones de dólares para prevenir la expansión de la malaria».

«La organización de la carrera ha decidido mejorar el peralte de las curvas del circuito para prever los accidentes de los corredores».

«La organización de la carrera ha decidido mejorar el peralte de las curvas del circuito para prevenir los accidentes de los corredores».

Aprovechando que estábamos escribiendo esta entrada, nos pareció interesante consultar a la Fundación del Español Urgente (Fundéu BBVA) a este respecto. Nos dicen que prevenir está recogido en el diccionario de la Real Academia Española con el significado de «disponer medios con anticipación contra futuras contingencias» (primera acepción) pero, dice, se trataría de un uso antiguo.

 ¿Qué tal si le damos un par de vueltas y lo discutimos?

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¡Muchas gracias!
Valeriano Franco
10/9/2017 01:27:16 am

Me parece muy interesalte para un escritor

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