Hace algunos días os preguntamos en nuestra página de Facebook si vosotros érais más de interactuar con otras personas y con vuestro entorno o si, en cambio, sois más de interaccionar con ellos. Así, queríamos ver si alguien había visto en alguna ocasión que el verbo interactuar no está recogido en el Diccionario de la Real Academia Española, y si, al advertirlo, le había dado por pensar que se trataba de un verbo mal usado o mal construido y que hay que sustituir, por tanto, por interaccionar, el cual sí aparece en dicho diccionario.

Aunque esta ausencia pueda llevarnos a confusiones, no debemos pensar que el verbo interactuar está mal usado o es incorrecto. Nada más lejos de la realidad.

Por un lado, aunque no el DRAE, sí hay diccionarios que recogen el verbo interactuar. Sirvan estos tres ejemplos:

1.- El diccionario Clave. Diccionario de uso del español actual, de SM, lo define como «relacionarse de forma recíproca con varias cosas, especialmente si es entre un ordenador y su usuario».

2.- El diccionario WordReference.com, de tan extendido uso entre los internautas, da una definición casi calcada: «Ejercer una interacción o relación recíproca, especialmente entre un ordenador y el usuario».

3.- Por su parte, el Diccionario del español actual de M. Seco, O. Andrés y G. Ramos, lo define como «actuar recíprocamente» o «provocar un proceso de interacción».

El verbo interaccionar, por su lado, aparece en los anteriores diccionarios y, también, en el de la Real Academia Española. Este último lo define como «ejercer una interacción». Si tenemos en cuenta que, según la misma obra, una interacción es una «acción que se ejerce recíprocamente entre dos o más objetos, agentes, fuerzas, funciones, etc.», podemos concluir que su significado es muy parecido, prácticamente sinónimo, al del verbo interactuar.

Lo mismo podría decirse de la definición que encontramos en el diccionario de M. Seco, O. Andrés y G. Ramos, que ofrece dos acepciones del verbo interaccionar: «Hacer que [dos cosas] ejerzan interacción» y «ejercer interacción [una cosa con otra]».

Por tanto, las dos palabras están bien formadas. Por su parte, el verbo interactuar lo hace con el prefijo inter-, que significa «entre varios» y el verbo actuar, que significa, entre otras cosas, «poner en acción». Y el verbo interaccionar está formado por el sustantivo interacción, cuyo significado hemos señalado en los párrafos anteriores, más la terminación verbal -ar, de forma que se trata de un verbo derivado de un sustantivo.

El hecho de que interactuar no aparezca en algunos diccionarios no significa que sea un verbo que no existe, que está mal formado o cuyo uso es erróneo. Debemos tener en cuenta que no todas las voces derivadas, es decir, las construidas por aposición de prefijos o posposicion de sufijos, se encuentran en los diccionarios. Y ello no hace que no sean perfectamente válidas.

Por tanto, podéis usar libremente cualquiera de estos dos verbos. Son igual de correctos y, como hemos visto, sinónimos.

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Si observamos la fotografía de la carta de un restaurante, veremos que, como es habitual, aparecen los platos y, al lado, su precio en euros. El símbolo del euro (€) va pegado a la cifra en todos los casos.
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Efectivamente, el de escribir los símbolos pegados a la cifra a la que acompañan, es uno de los errores más comunes que podemos encontrar en cualquier texto.

Los símbolos son, según la Real Academia Española, representaciones gráficas estables (no varían, son siempre iguales) y normalizadas (con validez internacional en la mayoría de los casos), de carácter científico-técnico y formados por letras (los símbolos de los elementos de la tabla periódica o los puntos cardinales, por ejemplo) o por signos no alfabetizables (las unidades de moneda o los símbolos que utilizan los compositores en sus pentagramas, por ejemplo).

No son abreviaturas aunque algunos, los alfabetizables sobre todo, se formen con la primera letra de la palabra a la que representan (H por hidrógeno) o por las primeras letras de los elementos que forman tal palabra (hl por hectolitro).

Los símbolos están referidos, por tanto, a las unidades básicas y derivadas del Sistema Internacional de Medidas (m, kg, cm, l), a las unidades monetarias (€, £, ¥), a las operaciones y conceptos matemáticos (∞, ÷, √), a los elementos de la tabla periódica (F, Fe, Au), a los puntos cardinales (N, W, E, S) e, incluso, a los libros de la Biblia (Lv, Gn).

En la Ortografía de la Lengua Española, la Academia establece, entre otras cuestiones, que se escriben sin puntos (¡no son abreviaturas!), en redonda y sin tildes (a por área, ha por hectárea), que no varían en plural (1 km, 475 km), que son formas fijas (se escriben siempre de la misma forma, pudiendo combinar algunos mayúsculas y minúsculas), que se escriben después de la cifra a la que acompañan y separados de ella por un espacio en blanco (16 €, 8 ºC, 76 %, 359 hl, 34 USD), salvo los símbolos y números volados que van pegados a ella (45º, 6²).

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Si alguien dijese:

-Juan llevó a papá al polideportivo.

¿Cuál sería el pronombre personal átono de tercera persona del singular gramaticalmente más correcto?:

1)
-Juan LO llevó al polideportivo.

o

2)
-Juan LE llevó al polideportivo.

------------------------------

Si alguien dijese:

-Juan llevó a papá un regalo.

¿Cuál sería la opción gramaticalmente más correcta?

3)
–Juan LE llevó un regalo.

o

4)
-Juan LO llevó un regalo.

------------------------------

Para saber cuál es el pronombre personal átono de tercera persona que corresponde usar en cada caso, tenemos que saber diferenciar muy bien entre el complemento directo de persona y el complemento indirecto. No confundir el complemento directo de persona con el indirecto y, como consecuencia, no caer en el leísmo o en el loísmo, es una tarea no muy fácil para algunas personas.

Recordemos nuestras dos oraciones de muestra:

«Juan llevó a papá al polideportivo».

«Juan llevó a papá un regalo».

Podríamos pensar que «a papá» es en ambos casos el complemento indirecto, pues se trata de una persona y está introducida por la preposición «a», pero no es así. Solo lo es en la segunda oración. En la primera es el complemento directo de persona.

Un truco para saber cuál es el complemento directo de una oración consiste en pasar la oración a pasiva. Al hacerlo, el complemento directo pasa a ser el sujeto de la nueva oración, mientras que el complemento indirecto no sufre cambios.

Así, podemos decir:

«Papá fue llevado al polideportivo por Juan»

Pero no podemos decir:

«Papá fue llevado un regalo por Juan» porque, en esta oración, el complemento directo es «un regalo» y el indirecto, «a papá».

Los complementos directos pueden sustituirse por «lo» o «los».

De tal forma, tendríamos que decir:

«Juan LO llevó al polideportivo»,

y

«Juan LE llevó un regalo».

De hecho, el leísmo consiste en utilizar «le o les» para la sustitución de un complemento directo.

Así, si alguien dice:

«Juan quiere a Luis».

«Juan corrigió a David y a Roberto».

«Juan presentó a Rodrigo y a Javier».

Deberíamos usar el pronombre «lo»:

«Juan lo quiere».

«Juan los corrigió».

«Juan los presentó».

No obstante, el leísmo masculino singular de persona está admitido por la Real Academia Española, no así en femenino, ni para cosas, ni en plural.

¡Esperamos que este vídeo os sirva de ayuda!

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Hace unos días, el diario digital Vozpópuli nos informaba en esta noticia de que nuestro ministro de Economía y Competitividad, Luis de Guindos, no tenía intención de «hacer lobby» en Buenos Aires a favor de la candidatura olímpica de Madrid 2020.
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«Hacer lobby» significa que un particular o un grupo de personas con determinados intereses en alguna causa realizan acciones dirigidas a influir, en principio, ante la Administración Pública para conseguir que quienes toman las decisiones lo hagan favoreciendo sus intereses. Hoy en día se entiende por lobby, según el Diccionario de la Real Academia Española, un «grupo de personas influyentes, organizado para presionar en favor de determinados intereses» tanto en el ámbito público como en el de las instituciones privadas.

El Diccionario Panhispánico de Dudas, como puso de relieve la Fundéu hace unas semanas, dice que esta voz inglesa puede sustituirse por términos o expresiones en español de significado equivalente. De tal modo, lobby puede sustituirse por «grupo de presión» y hacer lobby, por «presionar», «ejercer presión» o, como ocurre en algunos países latinoamericanos, «cabildear». Y un lobbyist, o sea, la persona que pertenece a uno de estos grupos, es un «lobista».

Así pues, habría sido preferible que este titular hubiese rezado así:

«El ministro Guindos no hará presión en Buenos Aires en la víspera de la elección de los JJOO de 2020».

Esto no quiere decir que el titular esté mal. De hecho, dado que es un extranjerismo de uso muy extendido, puede utilizarse. Eso sí, la Academia establece que todos los extranjerismos no adaptados se escriban en cursiva o, en su defecto, entre comillas. Y eso sí que falta en este titular.

Por cierto, ¿alguien ve algún otro error en este titular? Adelante, ¡es muy fácil!

ACTUALIZACIÓN (sobre la grafía de las abreviaturas dobles):

El error sobre el que os preguntábamos ayer en esta misma entrada se refiere a la escritura de la abreviatura de Juegos Olímpicos, o sea, a la tradición gráfica de nuestra lengua, aconsejada por la Academia, en lo referente a las llamadas abreviaturas dobles. Estamos pues ante la regla que establece cómo se construyen las abreviaturas de los nombres formados por dos palabras en plural.

Lo mismo ocurre con las abreviaturas de Estados Unidos, de Comunidades Autónomas, de Recursos Humanos, de Administraciones Públicas, de Comisiones Obreras, de Fuerzas Armadas, de Relaciones Públicas, de Sus Majestades, de Derechos Humanos, etc.

Para formar estas abreviaturas hay que dar cuatro pasos:

1º.- Cogemos la primera letra en mayúscula de cada una de las palabras que vamos a abreviar. J de juegos y O de olímpicos, en este ejemplo.

2º.- Duplicamos dichas letras para indicar que las palabras así abreviadas están -y se leen- en plural. Es decir, ya tendríamos: JJOO

3º.- Ponemos punto indicativo de abreviatura inmediatamente después de cada uno de los dos grupos de letras que componen la abreviatura. Quedaría así: JJ.OO.

4º.- Finalmente, dejamos un espacio en blanco entre los dos grupos letras de la misma forma que hay que respetarlo entre las dos palabras a las que se refiere la abreviatura cuando las escribimos sin abreviar. El resultado sería: JJ. OO.

Por tanto, la grafía correcta de la abreviatura de Juegos Olímpicos es JJ. OO., no «JJOO» (como aparece en el titular de la noticia que ha motivado esta entrada), ni «JJ OO», ni «JJ. OO», ni «JJ.OO.», ni «JJ.OO», ni «J. J. O. O.», ni «J.J.O.O.», ni ninguna otra de las combinaciones que tan frecuentemente leemos en los carteles, en los libros o en los periódicos y que apenas sirven para complicarnos la existencia, la escritura y la lectura.

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