Una de las cuestiones más controvertidas del uso de la lengua española es, quizá, lo que toca a las mayúsculas. Seguramente por ello, la Real Academia Española dedicó un amplísimo capítulo a regular el uso de las mayúsculas y de las minúsculas en la primera parte de su Ortografía de la lengua española, publicada a finales de 2010.

Observemos la fotografía:
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Hay quienes creen, o al menos así lo parece por el uso que hacen de las mayúsculas, que estas sirven para resaltar las palabras importantes de un texto. Con ellas, piensan, llaman la atención del lector sobre cada una de ellas. En este caso concreto se nos advierte de los documentos que hay que presentar para poder hacernos una prueba médica.

Pero, desgraciadamente para los que así usan las mayúsculas, este uso no es correcto. Ni usar mayúsculas de este modo queda bonito pues, como podemos observar, la mayúscula rompe la caja de la escritura determinada por la escritura en minúsculas, que es la escritura normal.

Si leemos las reglas sobre el uso de las mayúsculas de la Real Academia Española, veremos que las mayúsculas en posición inicial de palabra que utiliza el autor en el texto del cartel inferior no están justificadas, pues no vienen exigidas por la puntuación, ni responden a los casos que la Academia contempla independientemente de la puntuación de los textos.

Por tanto, en este cartel informativo el autor debería haber escrito las palabras «Ecografía», «Volante», «Médico», «Tarjeta» y «Sanitaria» con iniciales minúsculas.

Pero las erratas no terminan aquí. Sigamos con las mayúsculas y, ahora, su relación con las siglas..., en el mismo cartel.

En este texto aparece una sigla: «D.N.I.», formada por las iniciales mayúsculas de las palabras documento, nacional e identidad, que alude a un objeto oficial que, expedido por un funcionario público, les sirve a los ciudadanos para identificarse en distintas situaciones.

En la misma obra antes citada, la Academia regula el uso de las siglas y establece que se escribirán en mayúscula todas las letras que las forman, excepto si se trata de acrónimos lexicalizados como Unesco o Unicef (con inicial mayúscula por ser nombres propios) o láser, sida u ovni (en minúscula por ser nombres comunes). Establece claramente, además, que las siglas nunca se escribirán con espacios o puntos de separación entre las letras que las forman como vemos en este cartel con la sigla «D.N.I.». Solo se admiten esos puntos cuando el texto del que forma parte la sigla se escribe enteramente en mayúsculas.

Por otro lado, teniendo en cuenta que la sigla DNI no hace referencia a alguna institución, organismo, asociación, publicación periódica o colección, documento legal o histórico, etc.,  el autor podría haberla desarrollado perfectamente en minúsculas (documento nacional de identidad). Lo mismo ocurre, por ejemplo, con la sigla IPC que utilizamos para referirnos al índice de precios de consumo.

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Comments

Ignacio Acha
26/08/2013 09:59

O sea, valdría TS, como el Tribunal Supremo se identifica a sí mismo en sus sentencias, pero ¿valdría STS ( sentencia del Tribunal Supremo)?, que se usa constantemente en el foro. Serviría LEC, Ley de Enjuiciamiento Civil, pero ocurre que también se usa Lec. o Lcrim, Ley de Enjuiciamiento Criminal. ¿ Estaríamos ante un metalenguaje jurídico que alteraría las reglas?

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27/08/2013 03:19

Estimado Ignacio Acha:

Si tenemos en cuenta que, según la RAE, «se llama sigla tanto a la palabra formada por las iniciales de los términos que integran una denominación compleja, como a cada una de esas letras iniciales», las siglas TS (Tribunal Supremo) o TC (Tribunal Constitucional) serían perfectamente correctas. Habría que desarrollarlas con iniciales mayúsculas porque se trata de dos instituciones, como bien sabe.

Para nosotros serían igualmente válidas las siglas STS o STC para las sentencias de ambos tribunales. De hecho, en glosarios jurídicos hemos visto ambas siglas y, en estos dos casos, se desarrollarían con mayúsculas iniciales salvo la palabra «sentencia».

Y creemos que lo mismo se puede aplicar a las siglas de las leyes. LOGSE, LEC, LOAPA, LOREG, LOPD, LOMCE y tantas otras que cumplen con los requisitos de la formación de siglas que establece la Academia y que habría que desarrollar con mayúscula inicial en cada palabra al tratarse del nombre exacto de documentos legislativos. El «Manual de Español Urgente», en su edición de 2008, recoge algunas de estas siglas: http://www.fundeu.es/wp-content/uploads/2012/11/Manual_de_Espanol_Urgente_Siglas.pdf

Lo que toca a la Ley de Enjuiciamento Criminal puede ser confuso pues nosotros, en los glosarios a los que antes nos referíamos, la hemos visto como LECrim o como LECr. Esto recuerda a la regla académica de los dígrafos «ch» y «ll» cuando forman parte de una sigla (PPCh: Partido Comunista Chino), aunque en esta sigla no haya dígrafo que valga. No vemos del todo mal que se haga esta excepción concreta en las normas de uso y creación de siglas, dado que la sigla exacta nos llevaría a confundir la Ley de Enjuiciamento Civil con la Ley de Enjuiciamento Criminal. Lo único que se puede reprochar es que no haya acuerdo entre los autores y haya varias siglas en juego para referirse a una misma ley. Quizá fuese interesante escuchar el juicio de los académicos y sus propuestas de unificación a este respecto...

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