Ayer nos sorprendió la alcaldesa de Telde, María del Carmen Castellano, con su opinión sobre las bibliotecas, algo que toca muy de cerca a quienes trabajamos en el ámbito editorial y siempre andamos con libros o proyectos de libros entre manos. En una entrevista dijo que las bibliotecas no dan dinero y, como las de su municipio están gestionadas por una empresa pública que lleva dos años seguidos con pérdidas, esta debería desaparecer, así como las bibliotecas que de ella dependen, en aplicación de la ley de estabilidad presupuestaria del ministro Montoro.

Analicemos un poco la situación:

Estas palabras fueron manifestadas por una alcaldesa, esto es, un cargo público que se supone que ama lo público, que tiene vocación de servicio público y a la que le gusta gestionar lo que es de todos y lo que nos iguala a todos, seamos ricos o pobres. Pero este caso no parece ser así. Esta alcaldesa prefiere prescindir de un servicio público esencial para los ciudadanos porque no es rentable económicamente. Y no hay tu tía porque, añadió, los trabajadores tenían que buscar fuentes de financiación distintas del Ayuntamiento si querían hacer que su empresa volviese a ser viable y, así, escapar de un cierre que parece seguro. ¿No es paradójico que a esta servidora pública no le importe perder un servicio público?

También sorprende que sea un servidor público, que debe conocer la naturaleza de los servicios que gestiona, el que diga que las bibliotecas no dan dinero. ¿Acaso deberían darlo? ¿Producen dinero las escuelas, los bomberos, los funcionarios, la policía, los médicos o los hospitales? Me temo que no mucho. El argumento de que  no dan dinero no sirve para prescindir de unos servicios públicos esenciales para la comunidad, pues generar dinero o beneficios económicos no es su objetivo. Por lo contrario, están orientados a cubrir necesidades más o menos básicas de la población y, por ello, son públicos y deberían ser incuestionables.

Los médicos y los hospitales curan, las escuelas enseñan, los bomberos apagan los fuegos y las bibliotecas nos dan cultura, información y argumentos para formarnos como ciudadanos e individuos libres. Estos servicios no pueden medirse en términos económicos porque, además de ser contrario a su esencia, muchos están tan consolidados que se han venido considerando derechos fundamentales de los ciudadanos e, incluso, se han recogido en nuestras constituciones políticas. Son servicios que nos igualan a todos, tengamos mucho o poco poder adquisitivo, pues todos, los ricos y los pobres, podemos coger prestados los libros que están en las estanterías de la misma biblioteca y acceder así a la misma cultura.

¿No sorprende, pues, que un servidor público, cuya vocación se supone que es lo público, hable de lo público como si fuera el gerente de una empresa privada, que sí está orientada a la generación de beneficios y que si encuentra algo que no los genera, prescinde de ello sin pensárselo dos veces? Y si añadimos que la regidora de Telde está siendo investigada por malversación, fraude, blanqueo de capitales y algún delito más, esto se convierte en una broma de muy mal gusto.

Las opiniones de la alcaldesa no son más que otra manifestación de la situación histórica que estamos viviendo. Nuestros gobiernos, europeo y nacional, parecen entregados desde hace años a una nueva vuelta de tuerca de la política neoliberal, al menos si se trata de prescindir de servicios y de derechos fundamentales, con el argumento del ahorro, de que no se puede hacer otra cosa, de que si no se hiciera aún estaríamos sufriendo más, y de la culpabilización de los ciudadanos que, al parecer, hemos vivido como ricos e inconscientes, despilfarrando sin ahorrar para el mañana. Como si los servicios públicos e infraestructuras que ahora hay que cerrar no las hubiesen proyectado, construido y considerado fundamentales los mismos que ahora vienen recortándolas. Es la doctrina del sálvase quien pueda, cúrese quien pueda, culturícese quien pueda, edúquese quien pueda, lea quien pueda y apáguese sus fuegos quien pueda. Es la doctrina del búsquese la vida previo pago de tal o cual cantidad de dinero por los servicios cada vez menos públicos que se nos prestan aunque, día a día, los periódicos descubren subvenciones, ayudas, financiaciones ilegales que demuestran que hay dinero para lo que se quiere y que esa vuelta de tuerca de la política neoliberal está siendo un tanto selectiva, pues afecta más a los servicios públicos que a las verdaderas mamandurrias de las que muchos llevan viviendo desde tiempos inmemoriales.

Es decir, al mismo tiempo que se amenaza con cerrar o privatizar servicios públicos se hacen públicas las pérdidas de las autovías de peaje, o de las cajas y de los bancos que nos han saqueado hasta llegar aquí. Y tenemos que asistir a un continuo desfile de presuntos corruptos de los partidos que nos gobiernan, que han vivido del dinero público impunemente, que siguen haciéndolo y que nos culpan a nosotros, los ciudadanos, de manirrotos y causantes de este desaguisado.

La lástima es que si nos cierran las bibliotecas ya no vamos a poder tener siquiera libros para evadirnos de tanta miseria. ¿No es triste?

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¡Muchas gracias!
 


Comments

Marta
30/07/2013 11:59

Excelente.
Únicamente se te ha olvidado comentar algo de esta noticia, que es muy importante para evaluar el perfil humano -por el interés al servicio publico y eso- de esta... desgraciada. http://www.canariasahora.es/articulo/gran-canaria/la-fiscalia-pide-cinco-anos-de-carcel-para-la-alcaldesa-de-telde-por-el-caso-faycan/20130614141444406512.html

Reply
31/07/2013 06:57

Estimada Marta:

Muchas gracias por tu comentario. Nos alegramos de que la entrada te haya parecido interesante. Nos quisimos insistir mucho en el perfil de la alcaldesa, aunque algo apuntamos sobre sus problemas con los juzgados. Y dijimos que eso hacía que estas declaraciones desprestigiando el servicio que prestan las bibliotecas adquirieran un carácter de broma muy pesada o macabra.

En fin, esperamos no tener que volver a escuchar cosas semejantes en mucho tiempo.

Saludos.

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